¿Tus tareas entrenan lo que quieres ver en el partido?
Como entrenador de fútbol base, ¿te has preguntado alguna vez si las tareas que diseñas en tus sesiones realmente se reflejan en el partido? Es una preocupación común. A menudo, veo a muchos técnicos planificar ejercicios interesantes y dinámicos, pero que, lamentablemente, carecen de una conexión directa con el modelo de juego que desean implementar. Esta desconexión genera frustración: los jugadores no comprenden el propósito de ciertos entrenamientos, el equipo mejora de forma genérica pero no en los aspectos clave que necesita, y tú, como entrenador, sientes que inviertes mucho esfuerzo sin ver los resultados esperados en el campo. La solución a este desafío reside en una herramienta fundamental: **las fases del juego**. Utilizarlas como la estructura principal de tu planificación semanal te permitirá construir tareas que no solo sean atractivas, sino que estén intrínsecamente ligadas a tu visión de juego, potenciando la identidad de tu equipo y asegurando que cada minuto de entrenamiento cuente.
Eso genera tres problemas:
- El jugador no sabe por qué entrena eso.
- El equipo mejora, pero no en lo que necesita.
- El entrenador siente que “entrena mucho” pero “se ve poco” en el partido.
La solución: usar las fases del juego como estructura de tu semana.
¿Qué son las fases del juego?
Son los momentos que vive un equipo en el transcurso de un partido:
- Organización ofensiva (cuando tenemos el balón y buscamos progresar).
- Organización defensiva (cuando no tenemos el balón y buscamos protegernos).
- Transición ofensiva (cuando recuperamos el balón y decidimos cómo actuar).
- Transición defensiva (cuando lo perdemos y tratamos de evitar el contraataque).
- Balón parado (faltas, córners, saques de banda… claves en fútbol base).
Cada fase tiene comportamientos, principios, reglas.
Y tu modelo debe recoger cómo quieres que actúe tu equipo en cada una de ellas.
¿Por qué usar las fases del juego para construir tareas?
Porque te permite conectar lo que entrenas con lo que pasa en el campo.
Cuando entiendes bien tu modelo, puedes:
- Crear tareas específicas para cada fase.
- Detectar qué fases están más trabajadas y cuáles no.
- Corregir errores de juego con entrenamientos concretos.
- Dar coherencia a toda tu planificación.
💡 No entrenas tareas. Entrenas momentos del juego.
Ejemplo práctico:
Imagina que tu equipo sufre mucho cuando pierde el balón.
Eso es una transición defensiva débil.
En vez de hacer una tarea genérica de posesión, puedes:
- Diseñar un 3v3 + comodín con cambio rápido de rol tras pérdida.
- Marcar un objetivo específico: recuperar en 6 segundos.
- Incluir una zona de presión inmediata para condicionar la reacción.
Ahora estás entrenando un comportamiento específico dentro de una fase concreta.
Eso sí transforma el juego.
¿Y si no tengo claro mi modelo?
Amigo… ponte las pilas… es como ir al colegio sin libros.
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