fbpx

7 Errores comunes al entrenar prebenjamines (y cómo evitarlos para no dañar su aprendizaje)

Tabla de contenidos

La mayoría de entrenadores que trabajan con la categoría más pequeña del fútbol base no cometen errores a propósito. Lo hacen por inercia. Replican lo que ven en la tele o lo que les hicieron a ellos cuando eran niños.

El problema es que los errores al entrenar prebenjamines son silenciosos. No se notan hoy (incluso puedes ganar partidos cometiéndolos), pero se pagan carísimos dentro de 4 o 5 años, cuando el niño llega a infantil y no sabe tomar decisiones.

Si entrenas a niños de 6 y 7 años, es probable que hayas caído en alguna de estas trampas. Tranquilo, todos hemos pasado por ahí. Lo importante es identificarlo y corregirlo.


1. El «Síndrome del Joystick» (Dirigir cada paso)

Es el error rey en el fútbol base prebenjamín. Desde la banda gritamos: «¡Pasa!», «¡Tira!», «¡Sube!». Creemos que estamos ayudando, pero en realidad estamos anulando al jugador.

  • El problema: Si tú le das la solución antes de que ocurra el problema, el niño no procesa la información. Se convierte en un robot que espera la orden verbal para actuar.
  • La solución: Muerdete la lengua. Deja que se equivoquen. Cambia la orden («¡Pasa!») por la pregunta («¿Qué ves?»).

2. Exigir orden táctico (La obsesión por la posición)

Pedirle a un niño de 6 años que «mantenga la posición» o que «bascule» es biológicamente absurdo. Es otro de los grandes errores al entrenar prebenjamines. Como vimos en artículos anteriores, están en la etapa egocéntrica. Su cerebro no procesa el espacio colectivo.

  • El problema: El niño se agobia porque su instinto le dice «ve al balón», pero su entrenador le dice «quédate aquí». Generas frustración y estática.
  • La solución: Acepta el caos. En esta etapa, el «rebaño» es natural. Prioriza que se relacionen con el balón, no con las coordenadas del campo.

3. Entrenar como si fueran adultos en miniatura

Muchos técnicos diseñan tareas complejas, con filas de espera o explicaciones tácticas eternas en la pizarra, pensando que eso es «profesionalizar» la base.

  • El problema: Qué no hacer con prebenjamines es aburrirlos. Si hay fila, hay desconexión. Si hay charla larga, hay distracción.
  • La solución: Dinamismo total. Tareas cortas, todos con balón y explicaciones de menos de 40 segundos.

4. Demonizar el error (El miedo a fallar)

Si cada vez que un niño pierde un balón intentando regatear, recibe un grito o una corrección negativa, dejará de intentarlo. Empezará a jugar a «no fallar» (patadón hacia delante).

  • El problema: Estás matando la creatividad y el talento en la edad donde más debe florecer.
  • La solución: El error es parte del aprendizaje. Si falla por intentar algo valiente (regatear, conducir), apláudelo. Corrige la desidia, nunca la intención.

5. La trampa del marcador (Ganar a toda costa)

En fútbol prebenjamín, ganar es muy fácil: pones al más fuerte atrás para que chute fuerte y al más rápido arriba. Pero eso no es formar, eso es competir.

  • El problema: Si priorizas el resultado, dejarás de rotar posiciones, dejarás de sacar a los niños menos hábiles y condicionarás el juego al pelotazo.
  • La solución: Evalúa el partido por objetivos formativos («¿Hemos intentado salir conduciendo?», «¿Todos han jugado lo mismo?»), no por los goles.

6. No adaptar la tarea a la diversidad del grupo

En un equipo de prebenjamines conviven niños que parecen benjamines con niños que acaban de empezar. Si aplicas la misma vara de medir para todos (metodología fútbol prebenjamín rígida), rompes el grupo.

  • El problema: El avanzado se aburre y el novato se frustra.
  • La solución: Diseña «Tareas Abiertas» (como vimos en el artículo anterior) donde cada niño pueda tener éxito a su nivel dentro del mismo ejercicio.

7. Olvidar que eres su referente emocional

Este es el error más grave. Olvidar que, para ese niño, tú eres un superhéroe. Si tu lenguaje corporal es de enfado, decepción o estrés en la banda, el niño lo absorbe.

  • El problema: El niño asocia el fútbol con estrés y tensión, no con disfrute.
  • La solución: Sonríe. Anima. Tu tranquilidad es su seguridad.

Conclusión: Entrenar bien exige valentía

Es fácil gritar y ordenar. Lo difícil es tener la paciencia para dejar que aprendan, aceptar que el partido será un caos y entender que tu trabajo es sembrar para el futuro, no ganar el sábado.

Evitar estos errores al entrenar prebenjamines te convertirá en el entrenador que todos los padres (y los niños) querrán tener.

Te dejo aquí la Guía para Entrenar Prebenjamines que más te va a ayudar aquí

Si te has sentido identificado con alguno de estos puntos y quieres herramientas prácticas para corregirlos y ganar seguridad en tu metodología, te esperamos dentro de la Academia.

Masterclass gratuita

Descubre (Gratis) el proceso pedagógico con el que cientos de entrenadores trabajan con sus equipos de fútbol base.

¿No es lo que buscabas? Aquí te dejo más artículos