Cada mes de septiembre ocurre lo mismo en los campos de fútbol base. Niños que en junio disfrutaban, encaraban y se reían en Prebenjamín, llegan a su primer entrenamiento de Benjamín y, de repente: dudan, se esconden y juegan con miedo.
Muchos entrenadores piensan: «Es normal, es el cambio de categoría en fútbol base, ahora es más serio».
No, no es normal. Y desde luego, no debería ser «más serio» en el sentido de rígido. Ese bloqueo es la consecuencia directa de una transición de prebenjamín a benjamín mal gestionada, donde el entrenador ha confundido «evolución» con «ruptura».
Si quieres que tus jugadores sigan creciendo sin perder su esencia, aquí tienes las claves para acompañar este paso sin frenazos.
I. El gran error: Entender la transición de prebenjamín a benjamín como un «Salto al Vacío»
El error número uno es mental. Muchos técnicos reciben a los nuevos benjamines con frases como: «Ahora ya no somos pequeños, ahora hay que tocarla».
Al decir esto, envías dos mensajes destructivos:
- Lo que hacías antes (regatear, divertirte) ya no vale.
- Ahora el error tiene consecuencias graves.
La transición de prebenjamín a benjamín no debe ser un salto, sino una rampa suave. El niño sigue siendo el mismo (solo tiene un verano más). Su cerebro sigue necesitando juego, exploración y confianza. Si cambias las reglas del juego de golpe, rompes su seguridad.
II. Qué cambia realmente (y qué debe seguir igual)
Para saber cómo entrenar benjamines de primer año, hay que diferenciar entre lo que cambia por reglamento y lo que debe mantenerse por pedagogía.
Lo que cambia (El Contexto)
- El Espacio: El campo se les hace enorme. En Prebenjamín llegaban a portería en dos toques; ahora necesitan asociarse para llegar.
- La Cognición: Empiezan a dejar atrás el «Egocentrismo total». Ya son capaces de ver al compañero como una ayuda real, no solo como un estorbo.
Lo que debe mantenerse (La Esencia)
- El atrevimiento: El regate sigue siendo la base.
- El derecho al error: Si fallan un pase, no pasa nada.
- La rotación: No fijes posiciones todavía.

III. 5 Claves para una transición fluida
Si quieres gestionar este proceso formativo en fútbol base con éxito, aplica estas 5 normas en tu pretemporada y primeros meses:
1. No mates el regate por buscar el pase
En Benjamín empieza la asociación, sí. Pero si obligas a «tocar y tocar», crearás jugadores que se quitan el balón de encima por miedo.
- Consejo: Apladude el pase, pero nunca castigues el intento de regate (aunque la pierda).
2. Estructura flexible, no rígida
Es tentador colocar un 1-3-2-1 y decirles «tú eres lateral, no subas». Eso te dará orden y victorias rápidas, pero matará su aprendizaje.
- Consejo: Habla de «zonas» y «roles», no de posiciones fijas. Que el lateral sepa que puede ser extremo si la jugada lo pide.
3. La intervención: Menos «Joystick»
En Benjamín, el juego se vuelve más complejo. Tu instinto será corregir cada error táctico. ¡Frena!
- Consejo: Si corriges todo, generas dependencia. Deja que el juego fluya y corrige solo lo esencial (actitud e intención).
4. Adapta las dimensiones en el entreno
El partido del sábado es en campo de F7 real (grande para ellos).
- Consejo: En los entrenamientos, reduce espacios al principio para que se sientan seguros y tengan muchos contactos con el balón. No entrenes siempre a campo completo.
5. Paciencia con el «Caos Organizativo»
Al principio, los Benjamines de primer año se amontonarán. Es natural: el campo es grande y les da inseguridad, así que se juntan (instinto de protección).
- Consejo: No te desesperes. Trabaja la amplitud poco a poco, sin gritos.
IV. El síntoma de una mala transición
¿Cómo sabes si te estás equivocando en el paso de prebenjamín a benjamín? El indicador no es perder partidos. El indicador es el Silencio.
- Si tus jugadores dejan de pedir el balón.
- Si dejan de hablar entre ellos.
- Si miran al banquillo cada vez que fallan.
Entonces has convertido la categoría en una presión, no en un juego. Muchos problemas de Alevines (miedo, rigidez, falta de creatividad) nacen de una transición traumática aquí.

V. Conclusión: Sembrar continuidad
La transición no ocurre en septiembre. Ocurre en cómo entrenas, cómo corriges y qué valoras cada día. Tu objetivo no es tener un equipo de «mini-profesionales» en octubre. Tu objetivo es que esos niños sigan amando el juego mientras descubren, poco a poco, que jugar juntos es mejor que jugar solos.
Te dejo aquí la Guía para Entrenar Prebenjamines que más te va a ayudar aquí
Si quieres profundizar en cómo diseñar tareas específicas para esta etapa bisagra y tener una metodología clara que respete los tiempos del niño, te esperamos en la Academia.